domingo, 13 de septiembre de 2009

España y Portugal

Diferencias y semejanzas en las condiciones sociales y económicas de España y Portugal a fines del siglo XV.

Semejanzas

Tanto para Portugal y España del siglo XV el concepto de nacionalidad era aún algo distante e inestable debido a factores como cambios dinásticos o conflictos.
Frecuentemente las alianzas políticas y los antagonismos en el Nuevo Mundo respondían a orígenes provinciales. La provincia de procedencia era lo que definía a los individuos en relación con los demás. Una zona circundante estaba integrada a la ciudad Estado, entidad básica de la civilización mediterránea desde tiempo inmemorial, subyacía en toda la realidad ibérica.

En ambos Estados el concepto de nobleza estaba muy arraigado en la población, y a pesar de ser una cuestión de herencia, las formas de acceder a ella se habían ampliado, el éxito económico permitía aspirar a ella. La nobleza se caracterizaba por sostener una amplía mansión habitada por familiares, se ocupaban de sus tierras y ganado en el campo, pero no por esto eran enemigos del comercio.

Las divisiones de la sociedad ibérica se basaban en las ocupaciones o funciones. Los profesionales en derecho y medicina junto con los mercaderes encargados del comercio a gran distancia se encontraban en la parte más elevada de la escala social. Un comerciante exitoso podía comprarse u obtener su nobleza mediante el matrimonio.

La esclavitud en la península ibérica era reconocida, la sociedad estaba acostumbrada a contar con un elemento servil, preferentemente negro, en sus ciudades y habían creado medidas de control (restringir el derecho de reunión, la prohibición de armas, etc.).
La economía era preindustrial, por lo cual las mercancías eran producidas por artesanos en almacenes donde además de manufacturarse también se vendían. La mayoría de los ibéricos eran agricultores o pastores.

Los pueblos que habitaban las costas de la península ibérica se ganaban la vida en el mar, tal caso es el de los catalanes, gallegos, vascos y portugueses.

El paternalismo fue un modelo familiar común en Portugal y España, una familia rica y poderosa tenía la obligación de cobijar bajo su protección a los parientes más pobres.

La sociedad ibérica estaba dividida en corporaciones: nobleza, clero y pueblo llano.
Los cristianos de la península no habían vivido en asilamiento cultural, debido al constante proceso de conquista y reconquista, las relaciones entre cristianos y musulmanes llegaron a ser apacibles, incluso con el paso del tiempo algunas ocupaciones llegaron a ser asociados con un determinado grupo étnico. Pero todo esto terminó con la reconquista cristiana, ya que a partir de ese momento la prioridad fue establecer unidad religiosa y política. La intolerancia religiosa y el abandono de la península por parte de los grupos no cristianos fue consecuencia de ésta necesidad.

Diferencias

Castilla

Castilla fue realmente el reino que tomó posesión, conquistó y pobló América. Mientras Portugal y Aragón habían completado la reconquista de sus respectivas regiones y se habían dirigido a la actividad comercial y el mar, Castilla se mantuvo enfrentada con el último reino moro hasta el mismo año del descubrimiento de América. Para los castellanos la expansión significaba una conquista al estilo clásico: establecimiento permanente de un gran número de inmigrantes, administración formal, recaudación de tributos y la conversión de los colonizados al cristianismo. Asimismo los participantes en el proceso de conquista adquirieron recompensas entre las que sobresalen tierras, propiedades urbanas y dominio sobre un grupo de conquistados.

Castilla tenía poco acceso al mar, Sevilla era la ciudad más importante ya que era un puerto y centro de comercio.

Portugal

Portugal era un pequeño reino con recursos económicos y demográficos moderados. Sin embargo había mantenido un imperio colonial que abarcaba de Asia oriental hasta Brasil. Portugal contaba con una gran tradición marinera y pesquera.
Lisboa dominaba la vida política y comercial de la nación, era la capital indiscutible de Portugal y una de las mayores ciudades de Europa. Gracias a sus lazos comerciales con el Norte de Europa, Italia y otras ciudades mediterráneas llegaron muchos extranjeros a la ciudad, entre los cuales los genoveses eran los más importantes y desempeñaron un papel fundamental en la creación del imperio marítimo portugués. A esto también contribuyó la temprana unificación de Portugal.

A diferencia de España, Portugal no siguió el modelo de conquista clásico, para ellos era más importante establecer Factorías: pequeños fuertes comerciales que normalmente se situaban en islas en las que los portugueses dejaban una pequeña guarnición, de esta forma los barcos que llegaban a Portugal tenían la seguridad de poder desembarcar su cargamento y llevarse el barco lleno con otro. Este sistema permitía establecer una presencia comercial permanente en una región sin la necesidad de conquistarla y ocuparla, ya que su fin era mercantil.

Ahora bien, cuando los portugueses colonizaban, los gastos de dicha empresas caían en individuos particulares por lo cual la institución utilizada en este proceso era la capitanía donataria. En ella los nobles recibían el título hereditario de capitanes y señores propietarios de sus tierras, se comprometían a gobernar y desarrollar el territorio que se tratase. La capitanía suponía un gasto mínimo a la corona en el momento inicial más arriesgado.

Semejanzas y diferencias de los territorios americanos en los que comenzó la expansión ibérica.

Los primeros territorios conquistados en América fueron las islas antillanas y de ahí la expansión se dio hacia Mesoamérica y Sudamérica. La región del centro de México fue rápidamente anexionada a Castilla por Hernán Cortes, siguiéndole Guatemala, El Salvador, la península de Yucatán. En cambio las regiones del norte de México tomaron más tiempo, hombres, esfuerzos y sinsabores en ser anexionadas. La conquista de Mesoamérica tuvo como epicentro el centro de México, el antiguo territorio de la tripe alianza. A partir de ahí salieron expediciones hacía el norte o el sur de la región, pero siempre teniendo como cuartel a México Tenochtitlán.

En cambio los territorios de Sudamérica tuvieron un proceso distinto de conquista, ya que no se contaba con un punto de partido establecido. Las incursiones españolas salían de todas partes, de Perú, de Chile e incluso desde la misma España.

Las regiones nucleares con una alta densidad demográfica y formas de organización sociopolítica complejas fueron anexionadas rápidamente y fueron por lo general objeto de una reducida transformación en sus estructuras socioeconómicas durante las primeras décadas de la colonización.

Por lo contrario, en aquellas regiones periféricas habitadas por sociedades que mostraron una reducida complejidad en sus formas de organización social, el proceso de conquista fue mucho más lento.

Brasil llego a ser una excepción notable, comenzó siendo una factoría, era la menos importante de todas las colonias ultramarinas portuguesas. Al final, la naturaleza de sus aborígenes y su ubicación relativa respecto a Europa y África , convirtieron a Brasil en una colonia con un tipo de asentamiento y un desarrollo social diferenciados, encontraron en Brasil el empleo de complejo azucarero, lo cual constituiría su fuerza originaria.

El papel de la Iglesia en el proceso de conquista y colonización americanos.

La iglesia de la sociedad ibérica estaba muy cercana a las copulas de la administración, la corona tenía un poder práctico de nombramiento de obispos y otras dignidades eclesiásticas y también tenía influencia en las órdenes regulares[1]. Las organizaciones religiosas dirigían la mayoría de los hospitales.

Asimismo la Iglesia sirvió como árbitro entre los monarcas europeos, al ser una autoridad común y establecer bulas papales que establecían los limites de exploración y colonización en los territorios del Nuevo Mundo.

También sirvió como medio para la conquista mediante la evangelización y sobre todo gracias a las Leyes Nuevas, con las que pudo contener y arrebatar el poder a los conquistadores y sus encomiendas, si éstos maltrataban a los habitantes originarios. Aunque este proceso le costó dinero a la corona, ya que el monarca financiaba las expediciones religiosas.

La iglesia aspiraba a construir en el Nuevo Mundo la sociedad utópica de la pureza evangélica que no se había podido alcanzar en el Viejo Mundo.



[1] Había diferencia entre el clero secular y regular. La jerarquía secular, desde los párrocos hasta las dignidades catedralicias, se consideraba al margen de las órdenes regulares… los miembros de las ordenes regulares tenían mayor educación y procedían de familias más prósperas y nobles que las de los seculares. También estaban mejor organizados.